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Dr. Felipe Sáez

Articulación Temporomandibular

Respuesta rápida: los trastornos de la articulación temporomandibular (ATM) se tratan de forma escalonada. La gran mayoría de mis pacientes mejora con medidas conservadoras —educación, férula según diagnóstico, kinesiología—, y solo una fracción necesita procedimientos como la artrocentesis o, en casos avanzados, cirugía articular. El primer paso siempre es el mismo: un diagnóstico preciso con examen clínico e imágenes.

La articulación temporomandibular se encuentra en la parte lateral de la cara, justo por delante de la oreja, y conecta la mandíbula con el cráneo. Entre ambos huesos existe una almohadilla —el disco articular— que amortigua el roce y los mantiene en su sitio. Uno de los problemas más frecuentes aparece cuando ese disco se desplaza y pierde su relación con el cóndilo: aumenta el roce directo entre los huesos, se acumula líquido inflamatorio y se altera la mecánica de la articulación.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Dolor o dificultad al masticar, bostezar o hablar
  • Click, saltos o ruidos articulares
  • Desviación de la mandíbula al abrir
  • Bloqueo al abrir o cerrar la boca
  • Dolor muscular y articular
  • Dolor agudo en el oído o alrededor de este
  • Dolor de cabeza

Un matiz importante: que la mandíbula suene no siempre es enfermedad. Los estudios de seguimiento a largo plazo muestran que el click aislado, sin dolor ni limitación, suele mantenerse estable por años — y por eso, cuando no hay dolor ni limitación, la conducta correcta muchas veces es observar, no tratar. Las señales para consultar son otras: dolor persistente, bloqueos o limitación para abrir y/o cerrar la boca.

¿El dolor viene de la articulación… o del músculo?

Buena parte del “dolor de ATM” no nace en la articulación sino en la musculatura masticatoria: es el llamado dolor miofascial, un dolor sordo, que se irradia, con puntos que al presionarlos reproducen la molestia. Distinguir uno del otro cambia todo el tratamiento — el dolor muscular responde a kinesiología y manejo local, no a procedimientos articulares. Una pista clínica simple: la cefalea de origen muscular suele aliviarse al estirar los músculos de la masticación. Por eso el examen clínico es insustituible.

El diagnóstico: por qué pido resonancia Y escáner

El disco articular es tejido blando: no se ve en una radiografía — se ve en la resonancia magnética. El hueso (el cóndilo y sus superficies) se evalúa con un escáner CBCT. Son dos mitades del mismo diagnóstico, y por eso solicito ambos exámenes cuando el cuadro lo amerita.

Y una advertencia honesta: la imagen por sí sola no es el diagnóstico. En estudios con resonancia, alrededor de un tercio de las personas sin ningún síntoma tiene el disco desplazado. Encontrar un hallazgo en la imagen no explica automáticamente tu dolor — la imagen se interpreta junto al examen clínico, nunca en reemplazo de él. No trato resonancias: trato pacientes.

Tu evaluación queda abierta: la reevaluación con los exámenes solicitados está incluida en la consulta, porque el diagnóstico definitivo y el plan de tratamiento solo se pueden definir con las imágenes en la mano.

El tratamiento: de menos a más

El manejo de los trastornos de ATM es multidisciplinario —odontología general, especialistas en disfunción temporomandibular, ortodoncia, kinesiología, salud mental y cirugía maxilofacial— y progresivo: avanzamos a la siguiente etapa solo cuando la anterior no logra resultados en un plazo razonable.

  1. Manejo conservador — educación y control de hábitos, férula según diagnóstico, kinesiología especializada y manejo del dolor. En casos seleccionados de sobrecarga muscular puede considerarse la toxina botulínica; su uso en ATM es debatido en la literatura, así que la indico caso a caso y nunca como primera línea.
  2. Artrocentesis — lavado articular mínimamente invasivo, ambulatorio, indicado cuando el problema es articular y lo conservador no basta.
  3. Cirugía abierta de ATM — reservada para daño estructural avanzado demostrado en imágenes.

Como criterio general en mi práctica: si un manejo conservador bien llevado no logra resultados en unas 12 semanas, corresponde evaluar un procedimiento mínimamente invasivo; la cirugía se discute recién hacia los 6 meses de tratamiento sin respuesta. Y un dato que importa: el dolor que se arrastra por meses “se aprende” — el sistema nervioso se sensibiliza y el cuadro se vuelve más difícil de tratar. Consultar a tiempo no es exagerar.

Bruxismo, apnea y ATM: el triángulo que casi nadie mira

Si despiertas con dolor de cabeza o de mandíbula, la explicación habitual es el bruxismo. Muchas veces es correcta — pero no siempre. La cefalea matutina también es un síntoma clásico de la apnea del sueño, y el paciente con apnea suele llegar antes al dentista que al especialista en sueño. Si además roncas, te levantas cansado o te han visto dejar de respirar dormido, ese “bruxismo” merece una segunda mirada: puedes partir por el Perfil de Vía Aérea del Sueño, un cuestionario orientativo que toma dos minutos.

El cruce también corre al revés: los dispositivos de avance mandibular que se usan para tratar la apnea pueden producir molestias articulares y cambios en la mordida — se describe en torno a un 10 a 20% de los usuarios cuando el avance es excesivo. Si usas uno y te empezó a doler la mandíbula, no lo abandones por tu cuenta: se evalúa y se ajusta. Como cirujano dedicado tanto a la apnea del sueño como a la ATM, ese cruce es parte de mi práctica habitual.

Nuestra investigación en ATM

También investigo en esta área: en 2023 publicamos en Oral and Maxillofacial Surgery un estudio sobre los factores que predicen el éxito de la artroscopia de ATM. Saber en quiénes funciona cada procedimiento es lo que guía mis indicaciones. Está disponible en Publicaciones.

Preguntas frecuentes

¿Es grave que me suene la mandíbula?

No necesariamente. El click aislado, sin dolor ni limitación, es frecuente y suele mantenerse estable en el tiempo; en general solo se observa. La señal de alarma es otra: dolor persistente, bloqueo de la mandíbula o dificultad para abrir la boca.

¿Los problemas de ATM se curan solos?

Muchos episodios agudos mejoran con medidas simples y manejo conservador. Pero el dolor que persiste más de dos a tres semanas, los bloqueos o la limitación progresiva merecen evaluación: mientras más tiempo pasa, más se sensibiliza el sistema nervioso y más difícil se vuelve el manejo.

¿Qué exámenes necesito?

Depende del cuadro, pero la evaluación completa de la articulación suele requerir dos: resonancia magnética (para el disco y los tejidos blandos) y escáner CBCT (para el hueso). La reevaluación con tus exámenes está incluida en la consulta.

¿Sirve la férula?

Depende del diagnóstico — y este matiz es importante: las férulas no “reponen” el disco en su lugar; reducen la carga y la actividad muscular. Bien indicada, es una herramienta útil del manejo conservador. Mal indicada, puede incluso empeorar el cuadro. Por eso la férula viene después del diagnóstico, no antes.

¿Cuándo se opera la ATM?

En una minoría de los casos: cuando un manejo conservador bien llevado no logra resultados y las imágenes muestran un problema articular que lo explica. Incluso entonces, el primer escalón suele ser la artrocentesis, que es mínimamente invasiva y ambulatoria. La cirugía abierta se reserva para daño estructural avanzado.

Despierto con dolor de cabeza, ¿es bruxismo?

Puede serlo — y también puede ser apnea del sueño: la cefalea matutina es síntoma de ambas. Si roncas, despiertas cansado o alguien te ha visto dejar de respirar dormido, vale la pena descartar la apnea antes de atribuirlo todo al bruxismo.

Si llevas tiempo con dolor, ruidos o bloqueos en la mandíbula, el primer paso no es resignarse ni acostumbrarse: es un diagnóstico. Escríbeme por WhatsApp y coordinamos tu evaluación.

Última revisión médica: 09-08-2026 — Dr. Felipe Sáez Salas, cirujano oral y maxilofacial.