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Dr. Felipe Sáez

Implantes pterigoideos:
dientes fijos en el maxilar posterior sin injerto óseo

Respuesta rápida

Los implantes pterigoideos son implantes largos (15 a 20 mm) que se anclan en la zona posterior del maxilar superior, en el hueso denso de la unión entre el maxilar, el hueso palatino y la apófisis pterigoides. Permiten colocar dientes fijos en la zona de los molares cuando ahí ya no queda hueso, sin injerto ni elevación de seno maxilar. Se pueden combinar con implantes cigomáticos o con implantes convencionales para distribuir mejor las fuerzas masticatorias sobre la rehabilitación. Las revisiones sistemáticas muestran tasas de supervivencia de 90 a 95% a largo plazo. La indicación se define con tomografía 3D (CBCT) y planificación digital.

El problema del maxilar posterior

La zona de los molares superiores es la más difícil de rehabilitar con implantes. Cuando se pierden los molares, el hueso se reabsorbe desde abajo y, al mismo tiempo, el seno maxilar se expande desde arriba. El resultado es un techo de hueso de pocos milímetros donde un implante convencional no tiene dónde anclarse.

Las soluciones clásicas son dos: hacer una elevación de seno con injerto y esperar seis a nueve meses antes de colocar implantes, o dejar la prótesis “en voladizo” (cantilever), es decir, con dientes posteriores que cuelgan de implantes anteriores sin apoyo propio. El injerto suma una cirugía y meses de espera; el voladizo sobrecarga los implantes anteriores y es una causa frecuente de fracturas de la prótesis y aflojamiento de tornillos.

Los implantes pterigoideos resuelven ese problema de otra forma: en vez de reconstruir el hueso que falta, buscan el hueso denso que sí existe más atrás.

Qué es un implante pterigoideo y dónde se ancla

Es un implante más largo que los convencionales, que entra por la zona de la tuberosidad (detrás del último molar) y avanza hacia atrás y hacia arriba, con una inclinación de 45 a 70 grados, hasta anclarse en la región pterigomaxilar: el punto donde se unen la tuberosidad del maxilar, la apófisis piramidal del hueso palatino y la apófisis pterigoides del esfenoides. Ese hueso es cortical y denso, no se reabsorbe con la pérdida de dientes y da una estabilidad inicial muy alta.

Dos ventajas concretas de esa posición:

  • Evita el seno maxilar. El implante pasa por detrás del seno, no a través de él, por lo que no requiere elevación de seno ni injerto.
  • Da apoyo posterior a la prótesis. El implante emerge en la zona del segundo molar, lo que elimina el voladizo y reparte las cargas de la masticación a lo largo de toda la arcada.

La técnica fue descrita por Tulasne en los años 90 y hoy cuenta con más de treinta años de seguimiento en la literatura.

Combinados con cigomáticos o con implantes convencionales

Los implantes pterigoideos rara vez trabajan solos. Su rol es dar el pilar posterior de una rehabilitación completa, y se combinan según cuánto hueso conserve cada paciente y dónde:

  • Con implantes convencionales. Cuando el maxilar anterior conserva hueso suficiente, se colocan implantes convencionales adelante y pterigoideos atrás. Es la combinación más frecuente y evita el injerto de seno en pacientes con atrofia solo posterior.
  • Con implantes cigomáticos. En maxilares con reabsorción severa, donde tampoco hay hueso adelante, los implantes cigomáticos anclan en el pómulo y los pterigoideos en la región pterigomaxilar. Entre ambos sostienen una prótesis fija completa sin injertos.

El objetivo de cualquiera de estas combinaciones es el mismo: mejorar la distribución de las fuerzas masticatorias sobre la rehabilitación. Una prótesis apoyada en implantes adelante y atrás reparte la carga de forma pareja, sin voladizos, lo que protege los implantes, la estructura protésica y los tornillos a largo plazo. La combinación exacta se define en la planificación 3D de cada caso.

¿Quién es candidato?

Los implantes pterigoideos pueden ser una opción si te reconoces en alguna de estas situaciones:

  • Perdiste los molares superiores hace años y te dijeron que no tienes hueso atrás, o que necesitas una elevación de seno.
  • Te propusieron una prótesis fija con dientes posteriores en voladizo y prefieres apoyo real en esa zona.
  • Tuviste un injerto de seno que no resultó o que no quieres repetir.
  • Tienes una prótesis removible superior y buscas una rehabilitación fija completa.
  • Tienes patología del seno maxilar (sinusitis crónica, quistes) que hace riesgosa una elevación de seno.

La única forma de confirmar la indicación es con una tomografía 3D (CBCT) que muestre el volumen y la densidad del hueso en la región pterigomaxilar y la anatomía del seno. En algunos pacientes esa región es muy delgada o está muy neumatizada, y entonces conviene otra alternativa.

Planificación 3D y cirugía

La región pterigomaxilar está rodeada de estructuras que hay que respetar: la arteria maxilar y el plexo venoso pterigoideo por detrás, el seno maxilar por delante y arriba. Por eso el implante no se coloca “a mano alzada”.

  • CBCT en volumen: medimos el largo disponible, la densidad y el ángulo ideal de entrada en cada lado, que varía de un paciente a otro.
  • Planificación digital: definimos la posición, la inclinación y el largo del implante sobre tu modelo 3D, junto con los implantes convencionales o cigomáticos que lo acompañan.
  • Guía quirúrgica cuando la anatomía lo justifica, para replicar en pabellón lo planificado en el computador.
  • Carga inmediata en pacientes que cumplen las condiciones: como el hueso pterigomaxilar es denso, la estabilidad inicial suele permitir instalar una prótesis fija provisoria a los pocos días de la cirugía.

La cirugía se realiza con anestesia local y sedación o con anestesia general, según el número de implantes y si se combinan con cigomáticos.

Qué dice la evidencia

Las revisiones sistemáticas y metaanálisis publicados reportan tasas de supervivencia de los implantes pterigoideos entre 90 y 95% con seguimientos de varios años, comparables a las de los implantes convencionales en hueso sano y sin la morbilidad de un injerto de seno. La complicación más descrita es el sangrado durante la cirugía por la cercanía del plexo pterigoideo, que se controla con la planificación y la técnica; las fallas se concentran en los primeros meses, antes de la carga definitiva. A largo plazo, la pérdida ósea alrededor del implante es baja, en parte porque el hueso cortical de la zona es muy estable.

El punto que más importa en el resultado no es el implante, sino la indicación y la planificación: elegir bien al paciente, medir la anatomía en 3D y combinar los pterigoideos con el resto de los implantes de forma que la prótesis quede bien apoyada.

Preguntas frecuentes

Ambos evitan el injerto anclándose en hueso que no se reabsorbe, pero en lugares distintos. El cigomático se ancla en el pómulo y da apoyo a la zona media y anterior del maxilar; el pterigoideo se ancla en la región pterigomaxilar y da apoyo a la zona de los molares. Se complementan: en maxilares muy reabsorbidos es frecuente usar los dos.

No. El postoperatorio es similar al de implantes convencionales: hinchazón moderada de la mejilla por dos o tres días, molestias al abrir la boca la primera semana y manejo con los analgésicos indicados. Es bastante menos molesto que una elevación de seno con injerto.

En muchos casos sí. La estabilidad inicial que se logra en el hueso pterigomaxilar permite un protocolo de carga inmediata, con una prótesis fija provisoria instalada en un plazo corto tras la cirugía. Depende de la estabilidad obtenida y de que los demás implantes también la permitan; se confirma en pabellón.

Los estudios con seguimiento de varios años muestran supervivencia entre 90 y 95%, en el rango de los implantes convencionales. Ningún implante puede garantizarse “para siempre”: depende de la higiene, los controles periódicos y el estado de salud general. Bien indicados y planificados, son una solución de largo plazo confiable.

Emergen en la zona del segundo molar, más atrás que un implante convencional, así que requieren un poco más de atención con el cepillo interdental o el irrigador. En la instalación de la prótesis te enseñamos la técnica y en los controles revisamos que la higiene esté funcionando.

Como toda cirugía, tienen riesgos. Los específicos son el sangrado por cercanía del plexo venoso pterigoideo y de la arteria maxilar, y la posibilidad de que el implante no se integre en los primeros meses. Ambos se reducen con la planificación 3D, la medición previa de la anatomía y un cirujano con formación en cirugía del esqueleto facial. En la evaluación conversamos abiertamente los riesgos de tu caso.

Sí. Hacemos una evaluación inicial a distancia a partir de tu tomografía e imágenes, y coordinamos las etapas para optimizar tu estadía en Santiago. Escríbenos y te explicamos el proceso.

Referencias

La información de esta página se basa en literatura científica revisada por pares.

  1. Tulasne JF. Osseointegrated fixtures in the pterygoid region. En: Worthington P, Brånemark PI (eds). Advanced Osseointegration Surgery: Applications in the Maxillofacial Region. Quintessence; 1992.
  2. Bidra AS, Huynh-Ba G. Implants in the pterygoid region: a systematic review of the literature. Int J Oral Maxillofac Surg. 2011;40(8):773-781.
  3. Candel E, Peñarrocha D, Peñarrocha M. Rehabilitation of the atrophic posterior maxilla with pterygoid implants: a review. J Oral Implantol. 2012;38 Spec No:461-466.
  4. Rodríguez X, Lucas-Taulé E, Elnayef B, et al. Anatomical and radiological approach to pterygoid implants: a cross-sectional study of 202 cone beam computed tomography examinations. Int J Oral Maxillofac Surg. 2016;45(5):636-640.
  5. Araujo RZ, Santiago Júnior JF, Cardoso CL, et al. Clinical outcomes of pterygoid implants: systematic review and meta-analysis. J Craniomaxillofac Surg. 2019;47(4):651-660.

Última revisión médica: 23-09-2026 — Dr. Felipe Sáez Salas, cirujano oral y maxilofacial. Atención en Clínica Nórdica, Av. Apoquindo 6314, of. 1402-1403, Las Condes, Santiago.